Sonrisas que te dan la calma
Me dices que triste y asustada marchó tu inspiración,
que te abandonó para no ser testigo de tan profundo dolor,
para no escribir de la amargura presa en tu corazón,
y no tener que secar tus lágrimas, - ayer de gozos y alegrías -
en noches calladas sin luz y días tristes sin color.
Momentos donde los silencios inventan mundos fríos,
huérfanos de manos amigas... amigas,
que te toquen, que te lleven, que te mimen, que te guíen;
manos donde apoyarte y descansar,
manos que sigan un impulso, ese impulso hermano de querer estar.
Hijo de la pena y la amargura, es el nuevo día que te llega,
compañero temido con veinticuatro puñales, uno por cada hora,
y otro más, que solo será uno, para esa noche larga que no espera,
para ese momento de duda, de rabia no querida, contenida y cegadora,
sin consuelo, donde ella, la vida vestida de duda,
de nuevo se convierte en única compañera.
Me dices mi amigo, mi hermano, que marchó tu inspiración,
me dices con voz robada al silencio, que ya no oiré tu canción,
que tu plegaria hecha poema perdió su dios,
que tu mirada y tu sonrisa mil veces dibujadas de emoción,
quedaron atrapadas y perdidas en estos lienzos,
lienzos que son tu vida, dibujados de profunda decepción.
Mirándote y sintiéndote, mi amigo, mi hermano, te digo
que no desfallezcas, que habrá otro mañana,
que alguien vendrá de nuevo a reír contigo,
que alguien verá tu cara y sentirá tu alma,
que todos de nuevo buscarán tus sonrisas,
esas que son tuyas, que te hacen grande... que te dan la calma.
(jpellicer)






Traicionando la utopía dijo
es como un columpio va y viene, a veces tarda en bajar y otras en subir pero eso no otorga silencio, solo un impás, saludos.
17 Marzo 2010 | 08:47 AM