Nanas para un mañana

Y se dijo el niño mirando a su mama: ¡que guapa!,
y mientras más la miraba, de sonrisas su cara dibujaba,
y de sus ojos verdes, en sueños abiertos, besos se escapaban;
y se dijo el niño mirando a su mama: ¡que guapa!.
Sintió el niño el silencio de la ausencia,
y el gélido abrazo en su vacía existencia;
sintió el niño la noche más larga,
y el nuevo día que otra vez llegó sin su alba.
Su mundo, era el suyo, el que para sí construyó,
el otro... su sueño, su anhelo, el jardín donde nunca jugó;
Miraba, desde su lecho, la vida de fuera,
y soñaba que perdido, como loco por ella caminaba;
no buscaba, no pedía, no lloraba... solo caminaba y caminaba.
Sintió el niño, la mano de su mama, derramando besos sobre su cara,
y una lágrima, acaso perdida, acaso enviada,
dibujó sobre su pecho un nuevo corazón,
con una palabra grabada: descansa mi vida,
y el niño, cerrando los ojos, que no los cerraba,
y viviendo la vida, que no la tenía,
de nuevo mirando a su mama dijo mientras lloraba:
¡¡... pero que guapa es la madre mía.!!
(jpellicer)






Gustavo Petro dijo
Que lindo poema tiene palabras muy profundas.
un saludo.
31 Diciembre 2009 | 01:37 AM