La Paz ganada
El mañana ya llegó,
toca recoger la figura,
en tantos mares repartida,
toca parar, mirar, sentir...
llorar abrazado a la fiel arboladura.
Recordar para siempre la última derrota,
ahora que la mar para ti, yace serena;
ya pasó el tiempo de la amargura,
el tiempo regalado a la soledad;
ya pasó el tiempo de silencios,
de auroras prometidas,
despidiendo y persiguiendo ocasos
en sueños pintados de oro.
Sentado en tu proa,
dejas que zarpe tu mirada,
sin rumbo, a la deriva,
junto a las olas que se pierden,
y te llevan, otra vez, del viento acompañado,
y tu mano, casi muerta, acariciando ese mar azul,
que sube y baja y juega para ti.
Sentado en tu proa, por última vez,
aquél postrero horizonte que te sabe a sal,
que se quiere acercar, que te quiere tocar;
esa gaviota que ya no ríe, como tu decías,
que ya solo vuela, como todas... para todos.
Este mar del que no te quieres separar,
esta pena que te ahoga,
en este frió que recorre tu cuerpo,
como escarcha de madrugada,
cuando en la noche estrellada,
mirando aquella Luna emocionada,
millones de besos, regalabas a tu amada.
(jpellicer)








