Plebeyos y Caballeros
(A todos los "quijotes" que lo fueron;
a los que continúan siéndolo;
a los que sueñan con serlo, y a todos los que, sin corcel ni escudero,
cabalgan solitarios enfrentados a sus "molinos")
A lomos de Rocinantes vivos y muertos,
y acompañados de más caballeros imaginarios,
en días de ayunos y vigilias,
osamos intrépidos, blandir nuestras armas, que no son,
contra todos los dragones,
dragones que, sin escrúpulos ni vergüenzas,
nos retan en su tiránica existencia.
Ingenuos "san jorges" vestidos de calle,
pobres quijotes desvalidos y desnutridos,
de armas, alientos y alimentos,
a lomos de rocinantes, éstos muertos,
trotamos en la espesura de nuestra nada,
buscando molinos a los que vencer,
buscando batallas acaso para convencer.
Horizontes inventados para nosotros,
que, inmensos y lejanos, guardan todas las sepulturas
donde otros caballeros otrora, sobre rocinantes, aquellos vivos,
de mil batallas vividas, solo una fue la perdida.
¡¡¡Caballero!!! ¿acaso no divisa, allá, a lo lejos,
tras aquellos cuerpos inertes, sin mirada,
una triste figura, adornada de miseria,
jaleada por los que no están,
a lomos de un corcel, este muerto.
Triste caballero de triste figura,
cuan triste tu pena y cuan triste mi amargura,
eso me dijiste, mi señor, antes de partir,
a lomos de mi fiel compañero, entonces vivo,
en busca de nuevas tierras donde sembrar nuevas vidas;
donde estar para ser,
donde esperar para ganar,
donde vivir para morir.
Caballeros y Plebeyos, quién sabe quién,
¿Acaso el que gana Caballero se llama?
¿Plebeyo aquél que por falso amor, aquella noche todo perdió?
¿Caballero, sólo quién se adorna
con fingida sonrisa y esbelta figura?,
¿Plebeyo el vencido?
¿Caballero el plebeyo arrepentido?
Caballeros y Plebeyos, todos igual al nacer,
distintos al pasar, iguales al morir;
ahora, que es después,
al mirar y comprender,
Quijotes para siempre quisiéramos ser.
(jpellicer)




