Sombras de otro Yo
Sombras del otro Yo,
sombras que desatan mundos de otros momentos,
que se muestran invisibles para todos,
que se hacen vivas en su muerte.
Sombras perversas que nos enfrentan,
que desaparecen imitando la muerte,
inventando sueños con olor a sangre,
dibujando risas de pena,
amañando mundos de tragedias,
fingiendo abrazos que nos hielan.
Sombras rechazadas, impostoras,
de aquellos que no conozco,
de los que murieron, matando;
sombras que de nuevo sonríen, escupiendo veneno,
pintando de blanco mis noches,
y de negro todos mis días.
Sombras que llegan blandiendo estiletes,
que buscan, ciegos, locos y crueles,
mi cuerpo vencido, herido de muerte.
Sombras aterradoras, ¡¡ alejaos malditas ¡!,
¿Acaso no fue bastante, arrebatarme la vida?
¿Acaso la sangre y el perdón no saciaron vuestra sed?
¿Acaso vuestro odio lo alimenta mi alegría?
Sombras negras, solitarias, extrañas,
que cubrís la ira bajo el manto,
que hacéis de la risa llanto,
y del dolor, tirana e infame,
vuestro malvado Canto.
(jpellicer)










Daniel Yáñez González-Irún dijo
¡Sombras de la mala vida... y mala!
Gracias.
Un fuerte abrazo, JP.
20 Mayo 2009 | 07:17 PM