La Dama presente
Y subía y me seguía,
y me esperaba y se paraba,
y en esa ascensión premeditada,
su figura maravillosa dibujaba.
Ella, mía y tuya,
ella de todos y con todos,
ella desconocida y ausente,
siempre presente en mi llanto silente.
De tu envidia y tu miseria,
veo su costal rebosante y atestado,
de la mía, dos como el tuyo,
muestra para mi vergüenza.
Entre mi pena y su indulgencia,
de nuevo escondido en mi silencio,
la niego con la cínica afirmación,
con esa cínica afirmación descubre,
mi auténtica y, seguramente, única devoción.
No me preguntes por ella,
apenas la conozco,
anoche, de ella me hablaron,
y con miedo, la cabeza giré,
acaso para no escuchar,
ese relinchar de su caballo,
que por la calle, entre candiles iluminada,
adoquines viejos y mojados, levantaba.
Figura blanca o negra, sin poder distinguir,
ese nimbo de luz tenue y espejo borroso,
donde apenas se distingue,
la risa del llanto, la paz de la guerra, la vida o la muerte.
La figura inventada, la novia despechada,
el ángel divino, el caído,
el profeta esperado, el perdido,
la buena esperanza, el futuro incierto,
la fe del creyente, ciego,
la apuesta imposible,
el perdón del mundo, de nadie,
el hoy, el mañana y el ayer que es presente,
presente concedido a cambio del aire que respiro.
No me preguntes por ella,
porque ella, tu amiga, seguramente, fue,
la que mirándonos desdichados
nos unió para siempre...
(jpellicer)







skpe dijo
Hay que aprender a convivir con ella...entonces. Me ha gustado mucho todo...Un Saludo
13 Abril 2009 | 11:14 PM