El Tiempo
¿Cuantas veces hemos querido parar el tiempo?
¿Cuantas detener, por un instante, ese segundo de gloria,
ese aplauso merecido o ese beso de madre bendecido?
¿Cuantas....?
El tiempo, piel de nuestra vida,
a su manera, nos va recordando lo que somos,
incluso, lo que vamos dejando de ser;
nos va recordando que en un solo segundo,
todo puede pasar, todo puede llegar,
todo podemos ganar y todo perder.
Va jugando con nosotros dibujando cabriolas,
y nosotros, sin poder evitarlo, tras él, o junto a él,
vamos pasando y mirando sin ver,
aquello que nos va quedando,
aquello que, inexorable, va dejando.
El tiempo no es igual para todos,
para unos, un segundo... todo un mundo de dolor;
para otros, una vida... un suspiro de gloria;
para todos, canción inacabada que permanece a la espera.
Una oportunidad, la de la Paz, que nos regala el tiempo,
una ocasión, casi única, de volver a ser;
un soplo de aire fresco, de nuevo entrando, dueño,
por nuestra ventana en nuestro nuevo día;
una nueva oportunidad en nuestras manos,
para dibujar palabras de amor,
palabras de amor como decía el poeta, sencillas y tiernas.
Tiempo y vida, es casi todo lo que somos,
tiempo para ser y vida para sentir,
tiempo para aprender, vida para saber;
¿Un día en la vida, o una vida en un día?
A nosotros nos toca elegir...
¿Cuando llegará el día?, nos preguntamos,
Cuando será mi suerte, cuando mi alegría,
cuando el momento para mi vieja melodía,
cuando abrazar tu cuerpo y besar tu boca,
cuando sentir el manto que me proteja,
el perdón tan buscado y el sueño deseado.
Cuando el tiempo será mío,
para empezar o acabar,
o simplemente estar sintiéndome apagar,
cuando me avisará que de mí para siempre partirá,
y como su marcha será.
El tiempo, que aún durmiendo,
disfrazado con mis ropas,
y galopando sobre mis sueños,
busca mi Yo desconocido para regalarle, que yo lo sé,
todas las respuestas.
El tiempo, amigos, es lo que tenemos,
es lo único que no nos pueden robar,
lo único que no podemos perder,
lo único que no debemos vender,
En tu tiempo, igual que en el mío,
duerme y descansa, plácida, nuestra Alma.
Aquella que cuando se agote su tiempo,
vendrá y, seguramente, abrazándonos otra vez,
nos llevará...
(jpellicer)






mis-esencias dijo
Que estupendo poema para celebrar el día mundial de la poesía... Gracias por compartir. Besos
21 Marzo 2009 | 08:34 AM