En una Tela de Araña
La belleza y el encanto de la Tela de Araña,
que atrapa todas las miradas,
que arranca preguntas sin respuestas,
que, ante nuestra presencia, detiene todos lo movimientos,
los suyos y también los nuestros,
la tela de araña que se confunde,
entre troncos y piedras;
y entre esos silencios de la naturaleza,
ella, dibuja, ensortijados acertijos,
y trampas maravillosas
donde diminutos seres descansan eternamente.
La Tela de Araña, bonita imagen, para algunos
mal augurio para otros, indiferente para ninguno...
Escribiendo una plácida tarde de domingo,
con la mente libre, abierta, tranquila y en paz,
- la paz que también está en la mente - ,
cómodos paseos sin destino
por donde las inquietudes me quieran llevar.
En ese merecido instante de sosiego,
ronda callada la figura, desdibujada y blanquecina
de la muerte arrebatada.
Contemplando aquella tela de araña,
una imagen real, que solo veo yo,
me dice y me inventa un nuevo mañana;
ese nuevo mañana que, escondido en su tela de araña,
mi nombre, quizá el tuyo también, ajeno duermen,
hoy plácidos y serenos, envueltos en hilos de oro,
que nos unen y nos atan.
Esa tela de araña, que más que atarnos,
seguramente nos sujeta y protege,
de infiernos creados e inventados,
por aquellos que, con tinta de sangre,
escribieron ocasos de pena y tragedia,
y mudos amaneceres sin luz ni calor.
Esa tela de araña que, como el amor,
no doblega sino protege,
no arrincona sino engrandece,
no calla sino, que con mano alzada, grita basta,
esa tela de araña que se deja construir,
cada mañana, quizá como regalo único,
quizá como la auténtica esperanza,
la esperanza de ser, de estar,
de sentir, de llegar...
Mi tela de araña,
la que un día me llegó,
esa de la que aprendí a presumir,
la que me protege en su regazo de vida,
la que ahuyenta al asesino del verso,
al ruin del dinero, al enfermo de la envidia,
la que me protege del perverso embaucador,
de la oración vacía, y del amor ciego,
aquella que se interpone entre mi yo y no sé que TU,
la que aguanta la escarcha escupida por el traidor,
y el veneno almacenado en la boca del vil perdonado.
Esa tela de araña,
que hasta hoy solo miraba,
de entre sus hilos, mi casa colgaba...
(jpellicer)









mis-esencias dijo
Me encanta la fuerza que imprimes en tus finales... Felicidades.
17 Marzo 2009 | 11:05 PM