Lágrimas sentidas e imaginarias
Clavo mis ojos en las estrellas buscando respuestas, y aquellas, deslumbrantes, se vuelven negras, cuando, lágrimas de impotencia y millones de nudos de millones de gargantas apagadas, también en los silencios frente a mares imaginarios, unidos, corazones atravesados desembocan como ríos imaginarios en aquellos mares también imaginarios. Cuanto dolor innecesario, cuanta pena almacenada, cuanta rabia contenida… cuanto aún por vivir y sin embargo ya llegaste, amigo. De nuevo nos robaron la sonrisa, de nuevo dientes apretados y cuerpos abrazados, abrazados para soportar, así, mejor la pena. De nuevo, amigos, nos quedamos un poco más solos, nos falta él. De nuevo, el gélido aire de la locura nos hiela la sangre e indefensos, otra vez, y otra más, gritamos: Basta, con la triste certeza de saber que, pasado breve tiempo despertaremos a la tragedia. Tu Risa Quítame el pan si quieres, Mi lucha es dura y vuelvo Amor mío, en la hora Ya desperté, la macabra ceremonia de la desgarradora despedida, tiñe de negro, también imaginario, como mis ríos y mis mares, mi aliento. Incapaz de comprender tanta locura, dejo al aire más marinero estos versos de P. Neruda, como a mi me gustaba oírlos, (cantados y contados en las voces de Olga Manzano y Manuel Picón). Esta es mi pequeña contribución a todos los que como yo, en un día como hoy, hemos perdido, además, un poco la sonrisa.
En mis noches, sentado sobre imaginarias rocas, frente a imaginarios mares antes azules, gritos de silencios estallan, rebeldes, clamando Paz.
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.
No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí
todas las puertas de la vida.
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca………
(Pablo Neruda)




