Que será de tí... que será de mí.
El día se para y en mi cabeza estalla tu nombre. Dicen que has marchado, has marchado lejos, muy lejos. En tu largo viaje no caminas sol@, contigo, otros también partieron sin tiempo para decir adiós. No tuve tiempo de verte, ni mirarte, ni tan siquiera acariciarte; no tuve tiempo tan siquiera de rozar, en silencio, mi mano sobre tu piel. Imagino tus últimos segundos antes de partir, con tu sonrisa, con tus ojos bien abiertos, con todas las ilusiones desbordadas y desbordando; te imagino mirando y soñando. Te imagino… Ahora me dicen que has marchado, que será de ti…que será de mí. Ahora que me habías enseñado que la vida es bella cuando se ama; Ahora que juntos éramos capaces de contar todas las estrellas; Ahora que la vida, caprichosa y juguetona, ponía ante nosotros un mundo, nuestro mundo, para vivirlo. Ahora cuando mis miedos y temores, derrotados, solo formaban parte de mi pasado, que no de mi presente; ellos no cabían junto a ti. Tampoco de mi futuro, tú ya habías entrado y, sin quererlo, eras parte de él. Contigo decidí construir mi templo, templo de sonrisas y caricias todas para ti. Nuestro hogar, ese que cada mañana nos abría todas las ventanas para bendecir el nuevo día. Ahora que dicen te has marchado, que será de ti… que será de mí. Tanto nos quedó por decir, tanto por soñar, tanto por llorar, tanto por amar, tanto… Me dicen que no marchas solo, que junto a ti, pegados a ti, caminan muchos más. Eso me consuela. Un viaje rodeado de personas como tu, personas que amaron y fueron amadas, hombres, niños, mujeres, jóvenes y viejos… todos juntos, unidos. A todos sorprendió el reloj del tiempo, el que nos indica que nuestro pasar toca su fin, o su principio, que nunca se sabe. A vosotros, a los que marcháis de la mano de mi amad@, cuidarl@, arroparlo las noches de frío. Cuando nacisteis, llantos sonoros anunciaban vuestra llegada; ellos eran el motivo de nuestras sonrisas. Ahora que marcháis, vuestras sonrisas por ver todo lo que nosotros solo imaginamos, se convierten en nuestras lágrimas que desbordan ríos de tristezas. Amargos despertares. Que será de ti… que será de mí. Algún día yo también partiré, y tu, y aquél… algún día volveremos a juntar nuestras manos de la misma manera que unidos siguen nuestros corazones. Algún día comprenderemos que ellos ya caminan juntos, y nosotros, pobres, todavía mirando para otros lados. Nos dicen que la vida debe seguir, que nuestro caminar no se debe detener. Nos dicen que otros siguen esperando de nosotros; que seguimos siendo luz para muchos… Si, es posible que todo eso sea cierto. Es posible que la vida nos siga necesitando, y que otros seres, pacientes, esperen nuestros cálidos y amorosos abrazos… Es posible que así sea y por todo eso y mucho más, debamos seguir. Quizá sea el precio a pagar por estar vivos. Pero ahora, ahora déjenme solo un minuto. Déjenme un minuto con mi dolor, que también mi dolor forma parte de mi amor. Déjenme que mi corazón descanse y abra un hueco definitivo donde alojar, para todas las eternidades, lo que tanto amé. Dejen que mis lágrimas recorran mi piel y mis llantos clamen a los cielos infinitos llamando por última vez a todos los que marcharon porque entre todos, camina despacio, quien tanto amó. Dejen que por última vez, me pregunte, que será de ti… que será de mí.
(NOTA: Sensaciones trás el desgraciado accidente aéreo ocurrido en el Aeropuerto de Madrid Barajas el día 20 de Agosto de 2008, donde fallecieron 153 personas)
(j.a. pellicer)




