Ausencias
Vete, márchate, no regreses, no vuelvas la mirada… podrías ver, a lo lejos, confundidos entre tinieblas, suaves y cálidos besos que, posados sobre tu mejilla, susurraban palabras de amor. Márchate con la noche, envuelto en negra capa de mundos callados. Aléjate despacio, que tu figura, diluida por grises horizontes, te borre de mi vida para siempre. No digas adiós, no esperes el abrazo, no busques la señal, no ansíes el perdón… márchate. Callado, mirando tus pasos. Llévate tu única música, los latidos de tu corazón, ellos, con sus notas, serán los que te abran caminos entre sinfonías de tristeza. Márchate sintiendo la doble soledad; la que te lanza al vacío sin poderlo evitar, y la que, inmisericorde, te arrastra y te llevan a vergeles malditos. Sigue tus pasos, ellos, como ajenos a ti, serán los únicos que algún día, aprovechando tu sueño tras tu derrota, te devolverán a tu pequeño jardín donde un día fuiste grande. Ellos, rebeldes, serán sordos y mudos y ciegos, y no te escucharan. Ellos te guiaran y, de nuevo, veras luces de millones de colores. Si algún día, sientes que tu corazón no puede más, si sientes que, a pesar del esfuerzo sigues parado, viendo como el mundo, loco, gira a tu derredor. Si algún día recuerdas las notas de mi guitarra y las letras de mis canciones, aquellas que hablaban de amor, déjate llevar de los sonidos, que aunque sean de silencios, te hablaran de mí. Si algún día, alguien te recuerda mi figura o sus palabras mis palabras o sus perfumes te embriagan como los míos, aquellos de azahares, sin poder evitarlo, te llevaran a mi, no llores… solo será un recuerdo que permanece también dormido en tu ajado corazón. No pierdas demasiado tiempo en romper o borrar, aquello que un día, ya lejano en todas las historias, fue una estrella brillante en la fría noche. Ahora que no estás, ahora que has dejado de ser tu, para convertirte en él. Ahora que ya no puedo sentir tu piel junto a mi piel, ahora que me debo conformar inventando mis días y soportando mis noches. Ahora que tus palabras suenan con más fuerza y tus abrazos me llegan tan dentro…ahora es cuando me siento perdida, perdida en un mundo que tú construiste para los dos y que yo no conocía. Un mundo feliz que solo duró un segundo. Déjame que te siga… No, no deseo seguirte, ni deseo que regreses. Acaso con tu vuelta, se rompiera este gran amor que ahora, llena mi corazón.
Arropado de silencios y sonrisas imaginarias, tus miradas, buscando vacíos, inquietas por volver. Finges estar, sabiendo que muchos mundos te apartan te alejan te separan, incluso de ti…




