Dulces miradas
Miradas tristes unas veces, alegres otras… miradas gentiles y llenas de compasión y amores infinitos; Miradas que nos trasladan a mundos perfectos que lo son, solo en nuestra imaginación; Miradas llenas de amor, miradas que invitan a volver a mirar; Miradas que abren sendas de oro por las que caminar empujados por suaves soplos de ternura; Miradas cómplices de amores perpetuos que indelebles estarán todas las eternidades; Miradas que no miran cuando lo único que te importa es no mirar; Miradas que con la voz más alta que puedas imaginar, la que solo puedes escuchar tu, te dicen, solo a ti, mÃrame.
Miradas cargadas de esperanzas que, llenando los espacios, inventan cada mañana;




